"Bailar entre patas y pies  

                                                                                                                                          

Los sábados en la mañana me quedo sola en casa y me gusta encender mi equipo de sonido, alzar el volumen y ponerme a bailar. De todo un poco, rock, salsa, pop, reggae, negroide o huaynito, de lo que tenga ganas mi alma de dejarse llevar.

Hago como si tuviera un micrófono en la mano y alucino que soy la o el cantante, me muevo por aquí y por allá, salto, brinco, hago mi coreografía --según yo-- de Britney Spears, Shakira, J. Lo o cualquier grupo conocido, pero no la puedo hacer sola... cuando escucha mis pasos en la sala, viene sigiloso mi adorado Punky, mi pequeño perrito Yorkshire Terrier y, como queriendo y no queriendo, me mira y se pone a ladrar mientras camina hacia delante y hacia atrás. Y cuando yo salto, el también salta, se da vueltas en circulo y luego se acerca más a mí, ladra más fuerte y pone sus patitas delanteras sobre mis piernas como diciéndome que lo invite a bailar...

                       

Y claro! que bailamos juntos. Le agarro sus manitas y pone sus orejitas para atrás, le doy una vuelta y otra vuelta por el otro lado, lo levanto y lo vuelvo a bajar, muevo sus manitas hacia la derecha y hacia la izquierda, mientras que él solito mueve sus patas traseras en el piso. Así yo también avanzo hacia delante y hacia atrás y nuestras patas y pies se cruzan en nuestro baile, cuando nadie nos ve.

Mientras nos desplazamos por la sala, lo miro atentamente tratando de descubrir sus pensamientos o sentimientos (estoy segura que los tiene), me trasmite una tremenda alegría, se le ve tan lindo, tan feliz, que hasta me parece verle una sonrisa en su hocico J. Creo que en su anterior vida fue bailarín. Y yo también, je, je, je.

Al finalizar lo hago aplaudir, lo suelto y se va tan contento corriendo por toda

la casa. 

Mazucari